001

Sala de estar con sofá blanco, mesa de centro de madera, estanterías con libros, un árbol decorativo, y una chimenea encendida junto a la ventana grande que deja ver el exterior con árboles.
La reforma parte de una idea sencilla: conservar el espíritu de la casa y transformar la manera de habitarla. Se reorganizan los espacios para que ganen luz, amplitud y relación con el exterior, y lo que antes eran estancias oscuras y de paso se convierte hoy en lugares de estar.

La materia es la protagonista. Morteros de cal en tonos beige, madera cálida y cerámica artesanal. Son materiales que envejecen bien y ganan carácter con el tiempo, en diálogo con la arquitectura popular del lugar.

El resultado es una vivienda contemporánea y silenciosa, sin estridencias, donde cada detalle está pensado para el bienestar cotidiano. Una casa que mira al presente sin perder la memoria del lugar.
Interior de cocina con madera clara, ventana con vista de árbol y plantas, mujer caminando con vestido largo
Hay casas que no necesitan ser reinventadas, sino escuchadas. 
Esta vivienda, situada en un pueblo de la provincia de Burgos, en el corazón de Castilla, conservaba la estructura y la presencia de la arquitectura popular de la región, pero su distribución y sus instalaciones ya no respondían a la manera actual de vivir.

Una casa de pueblo castellana, reorganizada y renovada para vivir hoy sin renunciar a su carácter. Una reforma que respeta la memoria del lugar y mejora cada uno de sus espacios.
Vista de la entrada de una casa con paredes de color beige, un portón de madera con puertas de metal negras, una ventana con vista a edificios, plantas en macetas, y unas botas verdes en el suelo cerca de la puerta.
Vista de un patio con piscina de fondo, rodeada de sillas de mimbre y mesa de comedor, con un muro blanco y árboles verdes en el fondo.
Plano arquitectónico de una vivienda con medidas marcadas en rojo.
La nueva distribución parte de un cambio en el acceso. El antiguo espacio previo, oscuro y ocupado por las calderas, se divide en un zaguán exterior de entrada y un salón que, gracias a nuevas ventanas, recibe luz natural. Desde el zaguán se llega directamente al hall de la escalera, y la cocina queda conectada con el comedor y con el salón. 
El antiguo salón comedor, ya liberado, se reorganiza en dos zonas: el comedor, con acceso directo al patio, y un despacho.
Espejo rectangular en la pared de un baño, con luces LED a ambos lados, lavabo de mármol beige, estante de madera con toallas y caja de papel higiénico debajo.
Baño con paredes beige, lavabo de pie, espejo ovalado, luces redondas en la pared, toallas verdes, portalámparas con botella de jabón, inodoro, papel higiénico y radiador de toallas.
Los dos baños de la vivienda se reforman con una paleta sobria de materiales naturales y una iluminación cálida y discreta. En planta baja, un espacio pequeño se adapta a la curva del muro, pensada para mejorar la circulación de la casa, y adopta una pila cilíndrica de pie como pieza protagonista. En planta primera, una pila de porcelánico de aire marmóreo verde dialoga con la pared de la ducha, revestida con piezas verticales del mismo tono, en un baño sencillo y funcional.
Baño moderno con pared de azulejos verdes, ducha con cabezal fija, radiador dorado y sanitario blanco, con cortina delgada en la esquina izquierda y una papelera debajo del lavabo.